Estonia: El ejemplo de país digital


Redacción TransMedia.cl.- Las nuevas tecnologías permiten el establecimiento de una nueva forma de relación entre la administración local y sus ciudadanos, en particular, el establecimiento de servicios públicos on-line y la posibilidad de mejorar la participación de los ciudadanos en las decisiones públicas. La nación báltica de Estonia es un ejemplo de los beneficios que obtienen las personas, las empresas y el Estado con la construcción de una sociedad digital.

Estonia se anotó como primera en el mundo cuándo en 2004 permitió la votación electrónica en una elección nacional parlamentaria. En total, 30,275 personas votaron en línea el 5.5 % del molde de votos.

Estonia es también donde el servicio telefónico de Internet Skype fue desarrollado, por lo que el voto electrónico fue sólo una más de las manifestaciones de un movimiento muchísimo mayor hacia una sociedad de la información, usando la tecnología de Internet para unir a ciudadanos, departamentos de gobierno y negocios.

El fenómeno de Estonia es llamado “e-sociaty” y la base de esta nueva clase de sociedad es el carnet de identidad nacional, que es obligatorio para cada ciudadano que tenga sobre 16 años y que además de un carnet de identificación es un documento de acceso a servicios públicos y privados.

La CI de Estonia es una tarjeta inteligente que contiene la identificación del titular y su número único personal.

Gemalto ha implementado la identificación electrónica, que contiene dos certificados digitales: una para la autenticación y otra para firmas digitales, por lo que sólo puede ser usado en línea con códigos de número de identificación personal y con un lector de tarjeta inteligente. Además, las llaves criptográficas y certificados digitales también pueden ser instalados en la tarjeta SIM de un teléfono móvil y usados para autentificar y firmar”, explica Natalia Da Silva, Directora de Marketing y Comunicación de Gemalto para Latinoamérica.

El carnet de identificación estonio no sólo se usa para los trámites oficiales, sino que para trámites mucho más cotidianos que votar electrónicamente, como la capacidad de identificarse en un sitio Web de comercio electrónico o en su banco. “Los bancos son los verdaderos proveedores del servicio electrónico” explicó el experto de criptografía Tarvi Martens, que trabajó en el Departamento de Comunicación de Datos del Gobierno durante los años 90 y era una de las fuerzas motrices detrás del proyecto de carnet de identidad. “Las personas se conectan en línea con el gobierno 1.4 veces por año, pero con su banco es más bien una vez a la semana” explicó.

Por tanto, la cédula de identidad de Estonia es usada tanto para trámites de gobierno como bancarios y las organizaciones de otros sectores públicos y privados pueden utilizarla para identificación y firma digital, tanto en línea como en persona. Por ejemplo, los sistemas de transporte públicos en la capital de Estonia, Tallin, y su segunda ciudad Tartu, lo usan como un pase de viajes.

El sector de la salud no podía quedar fuera. Con el carné estonio, los pacientes controlan sus datos personales a través de un portal on line para los ciudadanos en el que se listan todos los servicios disponibles. Nace una nueva figura: el e-paciente quién puede controlar toda la información referente a su salud. “Todo diagnóstico, radiografía, análisis y hasta las farmacias asignadas están ahí. Del otro lado, el doctor podrá ver el historial clínico completo del paciente incluso si no lo hubiera visitado aún, sin la necesidad de contactar a su médico precedente para ponerse al día. Inclusive al prescribir los medicamentos el médico se conectará directamente con el farmacéutico y de este modo el paciente sólo tiene que ir a la farmacia con su cédula de identidad y el farmacéutico no tiene más que mirar en Internet que remedio se le ha prescrito”, explica Natalia Da Silva.

El gobierno de Estonia hace uso extendido de la Web, y un programa llamado “X Road” ha asegurado el acceso a Internet público aún en las partes más remotas del país. “X Road” es un proyecto iniciado a finales de los noventa para crear un ambiente seguro de conexión y comunicación de datos entre los sistemas de información. Hoy, más de 150 organizaciones se comunican gracias al intercambio de documentos digitales a través de X-Road, que funciona como base de datos.

Linnar Viik, profesor del Colegio IT estonio, concluye: “una sociedad de la información no es sobre la tecnología, es sobre los componentes humanos, la conciencia de la gente sobre las amenazas, las habilidades de las personas, la buena voluntad de la gente de cambiar sus hábitos. Todas aquellas cosas tienen que ser dirigidas. Esto incluye la certeza de que la tecnología proporciona valor real y utilidad a la persona ordinaria”.

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