Investigación alerta sobre estrategias de industria farmacéutica para aumentar consumo de medicinas – Colombia


 

Fueron señaladas por Miguel Jara, escritor y periodista español, tras siete años de indagaciones en torno a los intereses de los laboratorios.

Parte de sus hallazgos fueron recogidos en el libro ‘Traficantes de salud: cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad’, en el que saca a la luz información sobre este tema, que pasa inadvertida para la mayoría.

Jara, quien recientemente visitó el país junto con Teresa Alves, directora de la ONG de consumidores Health Action International (HAI), de Europa, hace parte de un creciente movimiento crítico que en el mundo empieza a exigir mayor responsabilidad de la industria, de las agencias regulatorias y de los medios de comunicación.

Según Jara y Alves,  para mantener un nivel creciente de ventas, utilizan algunas de estas medidas:

Fabricación de enfermedades

Convierten situaciones normales e incluso factores de riesgo en patologías que deben ser tratadas. Esta tesis es compartida por otros investigadores, como el australiano Ray Moyniham (editor invitado del British Medical Journal), y el autor alemán Jörg Blech.

En el libro ‘Los Inventores de enfermedades, Blech asegura que se crean enfermedades para vender tratamientos al: convertir un proceso normal en un problema médico (la caída del pelo), difundir problemas personales y sociales como alteración de la salud (un desánimo pasajero es depresión), elevar un riesgo a condición de enfermedad (el obsesivo control del colesterol), promover síntomas poco frecuentes como epidemias (disfunción eréctil y disfunción sexual femenina), y transformar síntomas leves en señal de enfermedad grave: colon irritable.

Los autores mencionan síntomas que se tratan como enfermedades sin serlo: menopausia, estrés, tabaquismo,osteoporosis, sobrepeso…

Medicamentos viejos como nuevos

Alves asegura que una evaluación hecha hace dos años por La Revue Prescrire de 3.335 medicamentos nuevos encontró que solo 10 eran realmente innovadores. 2.301 de ellos (el 69 por ciento) no tenían nada nuevo. “Los laboratorios toman las moléculas cuyas patentes están por vencerse, les hacen pequeñas modificaciones y las registran como nuevas”. Un ejemplo es la levocetirizina, para tratar urticarias y alergias; lleva 50 años en el mercado.

Publicidad disfrazada de enseñanza médica

Alves sostiene que la industria es la gran patrocinadora de los eventos y congresos de formación médica en el mundo. En estos escenarios los laboratorios instruyen a los médicos sobre sus medicamentos y promueven la generación de protocolos de atención que privilegian el uso de sus moléculas. Marcia Angell, sostiene en su libro ‘La verdad acerca de la industria farmacéutica’, que “esa enseñanza sale del presupuesto para publicidad de las compañías. Eso debería darnos una idea de lo que finalmente ocurre”.

Fábrica de pacientes

Jara sostiene que muchas asociaciones de enfermos son creadas por farmacéuticas para asegurar que los pacientes tengan información de sus productos. “Es común que estos colectivos presionen ante los Estados la inclusión de fármacos (en planes de salud) y la autorización de registros sanitarios”. Da como ejemplo: la web de roncadores anónimos y su enlace con medicafharma.com, que vende sus medicamentos on line.

Poner a la gente, con ayuda de los medios, a hablar de determinadas enfermedades

Parte importante de los estudios epidemiológicos que se hacen en el mundo son financiados y orientados por la industria. “Los resultados, que se divulgan en medios masivos, suelen ser utilizados para crear en la gente preocupación en torno a patologías y promover tratamientos con sus moléculas”, afirma Jara.

Los medicamentos son útiles, pero no en extremo

“Los medicamentos son, sin duda alguna, útiles para la humanidad. Pero estamos viviendo en una sociedad que empuja a la gente a consumirlos en exceso, en lugar de promover la adopción de estilos de vida saludables. La consigna es: para cada enfermedad y para cada síntoma, una pastilla. Eso ha llevado a la gente a sobremedicarse, sin medir las consecuencias”, dice Jara.

Alves afirma que a pesar de las grandes ganancias de la industria (se estima que las ventas totales en el planeta alcanzan los 745.000 millones de dólares al año), esta pasa por una fuerte crisis, dada por factores como el vencimiento de patentes de medicamentos muy rentables, el menor hallazgo de nuevas moléculas y la imposibilidad de hacer publicidad directa para vender sus productos.

La pérdida de credibilidad es otra causa: decenas de estudios han desatado, en la última década, toda clase de escándalos, tras comprobarse que medicamentos promovidos y vendidos como la panacea de la seguridad y la eficacia, causan efectos secundarios graves que, incluso, pueden llevar a la muerte a sus usuarios.

“Para la historia quedan casos lamentables como el del antiinflamatorio Vioxx, cuyo uso continuado elevaba los riesgos de infartos y accidentes cerebrovasculares; la talidomina, sedante que a fines de los años 50 provocó miles de malformaciones fetales y aún es blanco de reclamos; el Agreal para la menopausia, que generaba trastornos del sistema nervioso; el Lipobay para el colesterol, que causó la muerte de pacientes, y los antidepresivos de mayor uso, cuya eficacia hoy está en duda. Solo en el 2005, 305 mil estadounidenses sufrieron los efectos adversos de medicamentos”, asegura Jara.

Industria y sector médico reaccionan a la investigación

“Los fármacos aportan mucho a la salud, pero en Colombia hay vicios que afectan a la industria. Se prolongan patentes y hay grupos de pacientes al servicio de los laboratorios. Hay médicos buenos e independientes, pero hay otros comprometidos con la industria para promover marcas. Incluso llegan a presionar a pacientes para que exijan la entrega de determinados fármacos”: Alberto Bravo Borda,  Presidente de Asinfar (industria farmacéutica nacional).

“El modelo de mercado actual exige estar alerta por la manipulación de la información psesudocientífica que se divulga, incluso, en revistas de seriedad reconocida. 
Ahora los médicos estamos obligados a exponer nuestros conflictos de intereses en todos nuestros actos, para así garantizar credibilidad ante la comunidad y principalmente ante nuestros pacientes”:  Jaime Calderón, Presidente Sociedad Colombiana de Cardiología.

 

“Estos autores tienen una mirada fundamentalista, llevada a extremos. ¿Por qué no dar medicamentos, si mejoran la calidad de vida? La industria es más segura cada día y cuenta con evaluaciones serias y códigos éticos estrictos.  La relación con los médicos es necesaria, ambas partes, de la mano, están en capacidad de hacer avanzar la ciencia”:Francisco de Paula Gómez, presidente de Afidro (empresas multinacionales).

¿Qué pueden hacer los consumidores?

  • Cada persona conoce su cuerpo, por tanto debe evitar el consumo innecesario de medicamentos.
  • Ningún medicamento es inocuo: así como benefician, pueden causar daños.
  • Racionalice el uso: tomar más medicamentos no lo hará más sano.
  • Los efectos de los fármacos no son homogéneos: su efecto varía de un organismo a otro.
  • No quedarse callado: si siente que una medicina le causa demasiadas molestias, consúltelo con su médico.
  • Tener toda la información posible: cuando el médico le formule algo, pregúntele todo lo que se le ocurra sobre el fármaco.

CARLOS F. FERNÁNDEZ, SONIA PERILLA SANTAMARÍA,REDACCIÓN SALUD

El Tiempo, 5 de septiembre 2008

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